lunes, 8 de noviembre de 2010

"Amigo, disculpa por las cartas que dejé de escribir"

Alguien me recomendó esto, a modo de terapia (No lo leí en un libro de auto-ayuda), pero me pareció buena idea, la catarsis en tiempos de crisis es un eficiente paño de agua tibia; y por eso escribí lo siguiente, que no es sino un compendio de cartas que debí escribir hace tiempo:

Punto Fijo, 08 de noviembre de 2010

A ti;

Hola querido amigo, espero estés bien, ¿Mi vida? como siempre, silente y tormentosa junto a la tuya, convergente en un plano de nuestro universo.

Amigo, te pido disculpas por no haber escrito antes, pero no había reunido el valor, no creas que lo hago a manera de reclamo o redención, solo es un ejercicio mental (Te confieso, que en los últimos meses en eso se ha resumido mi vida).

¿Recuerdas cuando me decías "Te Quiero"?, yo si lo hago, con mucha claridad, quizás más bien recuerdes en lugar de una respuesta un silencio incómodo en el teléfono, perdona, no fue mi intención, estaba paralizada por el miedo a lastimarte, no quería convertirte en ese clavo que saca al otro; pero hoy puedo responder segura lo que en ese momento pensaba y escribí en servilletas "Yo te Quiero más".

¿Recuerdas cuando regularmente me abrazabas? Lo extraño, si alguna vez notaste un temblor, quiero que sepas que era yo, aterrada de que acercaras tus labios a los míos y quisiera comerte a besos.

¿Recuerdas las largas conversaciones al teléfono? Aún las disfruto, aunque ahora más cortas e impersonales, siguen robándome la sonrisa. Hablando de eso, te confieso que no he olvidado ninguna de ellas, no importa si alguna vez haya fingido hacerlo, el alcohol no juega con mi memoria, solo me desinhibe el pensamiento. Con lucidez revivo aquella ocasión cuando tomando mi mano dijiste: "Pero ya que él se fue, puedes quedarte conmigo", a lo que respondí: "Quiero estar sola", era mentira, esa noche solo tomé dos tequilas y dormí llorando imaginando mi vida a tu lado, mi chico perfecto (Que eras perfecto para mi, te lo dije en otra llamada, ahogada en llanto. ¿Recuerdas?).

¿Recuerdas aquel mensaje, "Sería mejor si estuvieses aquí"? Y mi respuesta, en tus propias palabras: "No era la respuesta que esperaba", lo que yacía por dentro y no pude escribir, mordiéndome las uñas era: "Quiero estar contigo".

¿Recuerdas cuando eras el primero en decirme: "Feliz cumpleaños"? Yo sí lo recuerdo, esperaba tu llamada a las 12:00 am sin falta, alguna vez llegué a desviar otras, para que la tuya fuese la primera. Este año evitaste hacerlo, así fue como vi que mi importancia en tu vida se había desvanecido, esa noche esperé frente a mi computadora tu llamada, que nunca llegó.

¿Recuerdas cuando nos besamos por primera vez? Yo sí, bajo una tarde-noche nublada. Disculpa mi torpeza, estaba asustadísima, ya daba todo por perdido y la situación me sorprendió. La segunda vez creo que el temor era mayor, todo se tornó más intenso, iba dispuesta a amarte en formas que nunca antes había experimentado. Creo que te guardo algo de rencor por haber detenido aquello, luego que me fui lloré amargamente, al sonido de “Ella usó mi cabeza como un revólver” de Soda Estéreo, hasta verme vencida por el sueño. Planee muy bien mi reacción para verte inmediatamente luego de aquel encuentro, incluso el tema de conversación fue premeditado; hasta el cigarrillo que me ayudaba a consumir con cada aspiración mis ganas de besarte.

No sé qué pasaría por tu cabeza en todos esos momentos, cortamos la comunicación del alma hace ya algún tiempo.

Disculpa mis indiscreciones, pero es inevitable dejar filtrar un poco de lo que llevo por dentro. Disculpa los malos tratos y las indirectas cortantes donde pretendo haberte dejado atrás, intento defenderme de mi vulnerabilidad.

Disculpa la ira de la que eres víctima, es producto de la hipersensibilidad que me ha contagiado el "arroz con mango" en que me han convertido la vida esos remordimientos de haberte tenido tan cerca y que ahora me quieras tan lejos.

Disculpa la paranoia, que aunque dejas claro que no hay más historia que escribir, es incontrolable, ante la desesperación de verte tocar a otra persona. Declaro que me estoy destruyendo el alma, y peor aún, que se siente como si fueses tú el que lo hicieras. Por eso, y cito a Coldplay y su canción “I miss you”

“Come on in
I’ve gotta tell you what a state I’m in
I’ve gotta tell you in my loudest tones
That I started looking for a warning sign

When the truth is, I miss you
Yeah the truth is, that I miss you so
And I’m tired I should not have let you go”

Porque al decirlo me sentiré más libre, y dejaré en claro lo que mi manía por controlar todo, pudo turbar, espero ayudar a aliviar cualquier rencor.

Querido Amigo, disculpa por todas las cartas que dejé sin escribir, entérate que no están obsoletas, solo escondidas esperando tu regreso.

P.D.: Planificaré mis reacciones y organizaré temas de conversación por si queremos pretender que no escribí esta carta. 





No hay comentarios:

Publicar un comentario